Las joyas compuestas por metales nobles y gemas naturales están diseñadas para perdurar en el tiempo. Sin embargo, su contacto con el entorno cotidiano —cosméticos, productos químicos domésticos, polvo ambiental y roce mecánico— puede opacar transitoriamente su fulgor. En Lost Sea Jewels S.R.L. preparamos esta guía práctica con los protocolos orfebres recomendados para mantener sus piezas en óptimas condiciones de preservación.
Las perlas son gemas vivas y porosas formadas por carbonato de calcio y conquiolina. A diferencia de los diamantes o los zafiros, son sensibles a sustancias ácidas y al calor extremo:
Colóquese sus collares o aretes de perlas siempre después de aplicar perfumes, laca para el cabello, cremas y maquillaje. Los alcoholes y aerosoles erosionan el nácar.
Al finalizar el día, limpie suavemente las perlas con un paño de microfibra humedecido apenas en agua mineral tibia. Jamás utilice detergentes, vinagre ni alcohol.
Guarde sus joyas de perlas en estuches individuales de terciopelo o gamuza, lejos de otras joyas de diamantes o metales que pudieran rayar su delicada superficie.
Para mantener el brillo resplandeciente de alianzas y solitarios:
Sugerimos a todos nuestros clientes acercar sus piezas a nuestro taller de Posadas 1420 una vez al año para una inspección técnica de cortesía. Nuestros maestros joyeros revisarán la firmeza de las garras bajo microscopio, limpiarán la pieza mediante ultrasonido profesional y aplicarán un reacondicionamiento sin cargo complementario.