El platino es el metal noble más escaso, denso y prestigioso empleado en la alta joyería mundial. Mientras que el oro blanco requiere aleaciones con otros metales y recubrimientos galvánicos de rodio para conservar su blancura, el Platino 950 posee un color blanco plateado natural que no cambia jamás de tono ni se desgasta por abrasión. En Lost Sea Jewels S.R.L. dominamos la compleja metalurgia del platino, creando solitarios y alianzas con pureza de 950 partes por mil, una aleación casi virgen que resiste el transcurso de los siglos.
Una joya de platino pesa aproximadamente un 35% más que su equivalente en oro 18k, transmitiendo una sensación inconfundible de solidez y prestancia en la mano.
Al no contener níquel, cobre ni aleantes irritantes, es el metal ideal para personas con piel sensible o dermatitis por contacto con otros metales.
A diferencia del oro, el platino no se desgasta por abrasión: el metal se desplaza microscópicamente sin perder masa, manteniendo los diamantes firmes de por vida.
Forjar platino requiere una pericia orfebre que pocas casas poseen en Sudamérica. Con un punto de fusión superior a los 1.768 grados centígrados (frente a los 1.064 grados del oro), demanda sopletes de oxígeno de alta temperatura, crisoles de cerámica especial y herramientas de pulido específicas que impiden la contaminación del metal. Cada anillo de platino forjado en nuestro taller de Recoleta es fruto de horas de trabajo paciente en el banco de orfebre.
Con el uso continuado, el platino desarrolla en su superficie un brillo satinado característico denominado "pátina". Lejos de desmerecer la pieza, esta pátina es valorada internacionalmente por conocedores y coleccionistas como el sello de autenticidad del platino genuino. No obstante, si el cliente lo prefiere, un breve pulido en nuestro taller restablece el lustre espejo original en minutos.
Visite nuestro showroom en Posadas 1420 para comparar una pieza de platino con una de oro blanco y comprobar su extraordinaria distinción.
Agendar Cita en el Showroom